La leyenda de susanoo continua con su destierro, una vez fuera del mundo de los dioses Susanoo vago por toda la Tierra hasta llegar a la región de Izumo donde se encontró con dos ancianos y una joven muchacha que lloraban, el dios extrañado les pregunto el motivo de su tristeza. El anciano Ashinazuchi le contó que toda la región de Izumo estaba bajo el control de una horrible bestia llamada Yamata-no-Orochi. Susanoo se enamoro al instante de la joven Kushinada así que decidió ayudarles, para ello pidió al anciano que le informase de todo lo que supiera sobre el Yamata-no-Orochi a lo que el anciano dijo;
Teníamos ocho hijas, pero Yamata-no-Orochi se las tragó una a una cada año, y sólo nos queda nuestra hija menor. Y ahora el monstruo viene a buscarla. Por eso estamos llorando así”.Susanoo le preguntó: “¿Qué forma tiene Yamata-no-Orochi?”. El anciano respondió; “Sus ojos son rojos como alquequenjes, y tiene un cuerpo con ocho cabezas y ocho colas. Su tamaño llega a ocupar ocho valles y ocho colinas. Su panza siempre está inflamada y cubierta con sangre.
Susanoo escucho atentamente a todo lo que decía el anciano y una vez este acabo de contarle todo sobre el Yamata-no-Orochi Susanoo le pregunto: “¿Me dejará casarme con su hija si la salvo?” a lo que su padre sin muchas mas opciones decidió aceptar.
Susanoo ordeno a los aldeanos que construyeran una trampa con ocho barricas del mejor licor de la zona, ocho puertas y que cavaran ocho hoyos lo mas profundo que pudieran. Cuando terminaron la trampa Susanoo llamo al dragón pero antes de comenzar con la pelea y para proteger a la Kushinada Susanoo la convirtió en una peineta que coloco dentro de su bolsillo.
Cuando apareció el dragón Susanoo lo engaño para que metiera las ocho cabezas dentro de las ocho barricas que estaban colocadas en los hoyos y cerro las puertas obligando al monstruo a beber todo el licor hasta desmayarse, oportunidad que aprovecho Susanoo para cortarle las ocho cabezas. Cuenta la leyenda que cuando fue a cortar una de las cabezas centrales su espada de partió en dos, extrañado corto con el filo la garganta del animal y descubrió una espada, la famosa Kusanagi.
Teníamos ocho hijas, pero Yamata-no-Orochi se las tragó una a una cada año, y sólo nos queda nuestra hija menor. Y ahora el monstruo viene a buscarla. Por eso estamos llorando así”.Susanoo le preguntó: “¿Qué forma tiene Yamata-no-Orochi?”. El anciano respondió; “Sus ojos son rojos como alquequenjes, y tiene un cuerpo con ocho cabezas y ocho colas. Su tamaño llega a ocupar ocho valles y ocho colinas. Su panza siempre está inflamada y cubierta con sangre.

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